Campamentos: Más allá del ocio

Campamentos: Más allá del ocio. Candela Morell. Psicóloga

Sabemos que a los padres nos generan muchas veces dudas sobre si serán buenos los campamento para los niños y hemos querido preguntar a profesionales relacionados con los niños su opinión sobre los campamentos. Hoy os dejamos con la opinión de Candela Morell, psicóloga especializada en trabajo con niños y adolescentes, a cerca de los campamentos:

Con la llegada de las
vacaciones muchos padres hacemos malabares buscando opciones que nos permitan
continuar con nuestra jornada laboral mientras que nuestros hijos están
entretenidos.

Los abuelos, la vuelta
al pueblo, la casa de los vecinos… y los benditos campamentos.

Las dudas comienzan a
surgir, sobre todo los primeros años. ¿Será muy pequeño para dormir fuera?
¿Cuál es el campamento idóneo? ¿Le llevo solo o con amigos?

Desde nuestro centro queremos recalcar los beneficios que supone para nuestros hijos el vivir la experiencia de acudir a un campamento para los niños.

Un campamento no es solo
tirar con arco, jugar en la piscina o realizar gymkhanas. Un campamento es juego
e interacción
, dos cosas totalmente imprescindibles en la vida de los niños
que les ayudará a desarrollar las habilidades sociales necesarias para
desenvolverse el día de mañana.

Sin unos padres que
faciliten las cosas, la comodidad de la casa y lejos del círculo de amistades,
a nuestro hijo no lo queda más remedio que sobrevivir en un terreno desconocido,
con unas sensaciones ante la incertidumbre similares a lo que vivirán en un
futuro.

¿Qué
edad es la mejor para comenzar con la pernocta?

Siempre debemos hacernos
la pregunta de si el miedo real proviene del niño o de nosotros como padres imaginando
a nuestro hijo ante esa situación.

No hay una edad marcada
en la que pasar la noche fuera suponga una aventura o un mal trago.

Si nuestro hijo es
tímido, le cuesta separarse de su círculo seguro y hacer nuevas amistades. No recomendamos evitar la experiencia de
vivir un campamento, si no hacerlo de forma progresiva.

Los campamentos urbanos
donde no se pernocta son una buena forma de introducirles en la vivencia de
relacionarse con otros niños, ganar confianza en ellos mismos y superar sus inquietudes.

Otra opción muy habitual
y recomendada es acudir con amigos del colegio. El hecho de compartir con
alguien conocido todo lo que supone la nueva aventura, les dará mayor
seguridad.

Campamentos Intercamp

Aunque saben que les
espera una semana por delante cargada de emociones y de actividades divertidas,
cada año se repite la misma historia:

“Mi hijo no quiere ir. ¿Qué hago?”

A veces, por cuestiones
personales y laborales, sabemos que el campamento es nuestra única opción y por
ello lo imponemos como una obligación en la que los niños no tienen capacidad
de decisión.

Este es el primer error
cometido.

Existe un paso imprescindible para ayudarles a reducir la ansiedad que supone estar en un sitio desconocido ante situaciones que jamás han vivido: El hecho de comentarles qué campamento es el más adecuado para ellos, mirar juntos las actividades que van a hacer, explicarles cual será su día a día, hablarles de la función de los monitores, incluso ponerles vídeos y fotos sobre el sitio donde van a estar.

En estos tiempos en los
que la sobreprotección se ha interpuesto como manera de educar, el regalo que le hacemos a nuestros hijos
llevándolos de campamento está cargado
de aprendizaje:  
enseñarles el valor
de relaciones, de tolerar la frustración, de tener que superarse, de saber que
después de un mal rato vienen otros mucho mejores y que, por supuesto, nosotros
como padres siempre vamos a estar ahí a la vuelta de esas semanas de bendita
diversión.

Candela Morell

www.psicuidologia.com

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